Comparto una meditación para conectarnos con nuestro niño interior, ese que está ahí siempre, debajo del paso de los años, del ropaje, olvidado en el trajín diario… Los que decidimos vivir de otra manera y tomamos conciencia de que somos algo más que nuestros cuerpos inferiores, que la sabiduría de la vida no es llenar la mente como si fuese una computadora, y si hacer funcionar ambos hemisferios conectados al corazón, entendimos también que nuestro niño interior es al que tenemos que recuperar, mimar, llenarlo de amor, sanarlo si hace falta, liberarlo y por eso nos gusta meditar con él.
Como siempre, buscamos un lugar cómodo, si ya tenemos nuestro lugar mejor, o podemos hacerla al aire libre, unas respiraciones para aflojarnos y ahí empezamos el viaje hacia nuestro niño, vamos a encontrarnos con él, vamos a vernos como cuando éramos chicos, y lo vamos a abrazar, a besar y si hay algo de la niñez que no nos gustaba o nos causaba dolor vamos hablarle con la sabiduría de los años, a consolarlo, a aceptarlo, y podemos contarle alguna experiencia o vivencia posterior que lo alegre.
También puede ser él quien tenga algo para decirnos, aconsejarnos desde su corazón inocente, recordarnos algunas cositas que necesitamos no olvidar, como comprensión, flexibilidad, dulzura… que el paso del tiempo no nos endurezca el corazón, y ser grandes no es ser tristes, ni mezclar responsabilidad con seriedad, somos adultos éticos y responsables desde el Amor ¡!! Y alegres, dichosos, felices, y muchas más son las que nuestro niño interior va a traernos a la actualidad, reseteamos la compu ¡!!
Nuevamente lo abrazamos y le decimos que siempre vamos a amarlo y a estar con él y en ese abrazo vamos sentir la fusión, somos uno con él y hoy recuperamos su esencia.
Y de ahora en adelante no vamos a necesitar hacer la meditación para encontrarnos con él, porque va a estar presente, porque ya nos permitimos rescatarlo, y simplemente cada tanto vamos a cantar, jugar, reír, divertirnos, disfrutar una torta, golosina o helado, para vivir a pleno, expandiendo nuestra chispa divina.
¡MUY FELIZ DÍA PARA TODOS LOS NIÑOS!
En amor y unidad.
Namasté, Fabi.
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